Tuesday, March 2, 2021

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XXI: RAÚL MENDIZÁBAL

 Entrevista a Raúl Mendizábal, poeta de la generación del 80


Por José Antonio Mazzotti


Los Juegos Florales de la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1979 despertaron una enorme expectativa, pues los jóvenes poetas de entonces se sentían identificados con los aires de renovación cultural que soplaban ante la inminente caída de la dictadura militar del general Francisco Morales Bermúdez.

Para entonces esos aires ya se habían manifestado con conciertos y recitales masivos en las aulas de Estudios Generales Letras, revistas, murales y tertulias inacabables al compás de la bohemia. Algo mayor que el resto de sus compañeros, Raúl Mendizábal (Piura, 1956) destacaba por su experiencia mundana y su hábil manejo de los ritmos de la poesía conversacional. Era como un hermano mayor al que todos admirábamos y solicitábamos consejo. No fue una sorpresa que obtuviera el primer premio en esos Juegos Florales con el refrescante libro Prima Julianne, que tomaba su título del emblemático poema del mismo nombre

Hoy, 2 de marzo del 2021, Raúl cumple 65 años y esta nota solo quiere recordar este feliz aniversario, ofreciendo la entrevista radial que le hice en 1983 como parte del ciclo "Poesía Viva" que produje para el Centro de Teleducación de la Universidad Católica (CETUC). La serie ha sido rescatada por el joven investigador Diego Portilla Miranda y colgada en Youtube. Casi todas las entrevistas se encuentran en la página de Diego Portilla Miranda.

La entrevista a Raúl Mendizábal muestra ya una madura concepción del quehacer poético y del papel del poeta en la sociedad moderna. Aquí va, con nuestro más fraterno y cariñoso abrazo:




Con Raúl Mendizábal y Eduardo Chirinos formamos la pequeña cofradía autodenominada "Los Tres Tristes Tigres", con la que publicaríamos los dos números de la revista Trompa de Eustaquio en 1980 y 1981.

Raúl publicaría su primera plaquette en 1995, con el título de Dedeálade, bajo el sello de Asaltoalcielo/editores. Más tarde, ya en forma de libro, el 2004, aparecería una colección completa bajo el mismo título. Desde entonces ha escrito varios libros más, pero promete publicar solo un par de ellos en el transcurso de los próximos meses. Estar atentos.

De Dedeálade. 69 poemas (2004), el poema


pucayacu


las noticias son menos tristes ahora porque ya nos acostumbramos

a los muertos en la sierra central como si fuese lo ordinario

echados mirando lo alto en una foto de paseo al campo

con botellas rotas de degüello al lado 

y los vientres hinchados y los brazos

durmiendo en el pasto


sin embargo

abrir la puerta en la sierra central no es dar cara al sol

sino a un culatazo

ir a la feria en domingo es para no dar luz sobre los muertos

mira de lejos:

          esta es flor

ha crecido apenas para recordar como te llamas y ocultarlo

                            y aquí esta abel 

que ahora cuida de su hermano 

que enloquece de miedo en las noches

                            y aquí clara 

con las uñas cortas que come con ira como las aves


contigo o sin ti

iguales ahora que ninguno tiene cara y hasta los dientes han ennegrecido

y más abajo escuché que había otros veintitantos

que desenterraron después como si hubiesen jugado a la gallina ciega

y después se olvidaran

quietecitos nomás con los ojos vendados y las manos tiesas al frente

pareciera que en serio para asustar

y uno quieto también 

temeroso de apartar una rama

y uno muerto también 

              de levantar una tapa

de prender una luz en medio de esta habitación oscura 

tan grande 


(Dedeálade, pp. 23–24).


  

Wednesday, February 17, 2021

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XX: EDUARDO CHIRINOS

 Un entrevista a Eduardo Chirinos en 1983

Por José Antonio Mazzotti


Hoy, 17 de febrero del 2021, se cumplen cinco años de la partida del entrañable amigo y extraordinario poeta Eduardo Chirinos, a quien conocí en 1978, cuando ambos deambulábamos medio perdidos en los pasillos del Pabellón de Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú, a la que habíamos ingresado al mismo tiempo. La conexión y la amistad fueron inmediatas. Junto con César Ángeles, César Jordán, Ciro Alegría Varona y Raúl Mendizábal, entre otros, formamos una pequeña red de poetas y escritores en ciernes que a los pocos años organizarían recitales masivos y publicarían revistas como Trompa de Eustaquio y Calandria, aparte de obtener los primeros premios en los Juegos Florales de la misma universidad y de San Marcos. Eran los inicios de la Generación del 80.

Al graduarme, conseguí un pequeño trabajo, que era realizar y editar una serie de entrevistas radiales a poetas jóvenes para el Centro de Teleducación de la Universidad Católica (CETUC) en el otoño de 1983. Realicé veinticuatro entrevistas y dirigí su producción semana a semana durante esos divertidos meses. Eduardo fue uno de los entrevistados. Los microprogramas (entre diez y catorce minutos cada uno) se emitieron al poco tiempo en el programa "Cultura Viva", que dirigía el crítico teatral Hugo Salazar del Alcázar en Radio Filarmonía. Muchos años después, cuando ya daba por perdido ese material, el investigador Diego Portilla Miranda lo rescató de los archivos de la PUCP y ha ido colocando las entrevistas en Youtube (ver aquí). La de Eduardo revela muchas cosas notables sobre su relación con la poesía, en un momento en que estaba publicando su segundo libro, Crónicas de un ocioso (Lima: Trompa de Eustaquio Editores, 1983), ganador del primer premio de la Municipalidad de Lima en 1982. Como señalé en la contratapa, se trata de un libro en que destacan el "desarraigo familiar, social, amoroso; problemas comunes no sólo a una generación, sino a la condición general de lo que significa ser poeta en un país como el Perú, en que la honestidad con el oficio literario lleva a la automarginación y al trabajo solitario y paciente". Aquí la entrevista:


Con Eduardo mantuvimos un contacto continuo, incluso durante su viaje a España entre 1986 y 1988 y a mi salida del Perú este último año. Luego él y su esposa Jannine Montauban se mudaron a los Estados Unidos en 1993, pero la amistad nunca se interrumpió. Eduardo se convertiría con el tiempo en uno de los poetas hispanoamericanos más importantes. Falleció víctima del cáncer a los 55 años en Missoula, Montana, donde era catedrático de literatura latinoamericana.

En este aniversario lo recordamos con profundo cariño, quizá cada vez más grande.


Una foto de los "Tres Tristes Tigres" (Eduardo Chirinos, José Antonio Mazzotti y Raúl Mendizábal) en el diario La República, 1983.


Crónicas de un ocioso, segundo libro de Eduardo Chirinos, 1983.

Una mirada de conjunto a la poesía de Eduardo Chirinos puede encontrarse en mi artículo "Los cuadernos de colores de Eduardo Chirinos", que forma parte del libro Memoria del Perú: Actas del Octavo Congreso Internacional de Peruanistas (2018).

Tuesday, February 2, 2021

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XIX: DE PULGUITAS, RACISTAS Y SEXISTAS


DE PULGUITAS, RACISTAS Y SEXISTAS

Por Giancarla Di Laura

(publicado en su página de Facebook 
el domingo 31 de enero del 2021)



Blanca Varela


Me parece increíble que todavía haya quienes amparan, directa o indirectamente, el racismo y el sexismo en el Perú, sobre todo entre las intelectuales, con tal de llevar adelante sus agendas personales. Eso es lo que se desprende de la apología que hacen las editoras de la revista “Casa de Citas” de la famosa entrevista a la poeta Blanca Varela publicada en marzo del 2005 que tanto revuelo ha causado desde hace unos meses.

La desenterraron en julio pasado un grupo de poetas y narradores solamente para manchar la memoria de Eduardo Chirinos (fallecido el 2016) y de paso difamar a uno de los intelectuales más reconocidos del Perú, el Dr. José Antonio Mazzotti, quien además es mi amigo y colaborador en varios proyectos editoriales. Él me pidió que no respondiera nada sobre el asunto, pero el último artículo aparecido en la publicación online llamada “laperiodica” el pasado 28 de enero, defendiendo esa entrevista, ya colma el vaso de mi paciencia, pues practica un rotundo ninguneo contra mi trabajo intelectual, típico del peor machismo, aunque esta vez ejercido por mujeres. Ahora les explico.

Las mencionadas editoras admiten el 28 de enero que un poema juvenil de Blanca Varela, “Muchachita negra”, de 1945, es incuestionablemente racista. Cualquiera que lo lea se dará cuenta. 

Sobre esto escribió la poeta y activista afroperuana Mónica Carrillo el 30 de agosto del año pasado, y las editoras de “Casa de Citas” la avalan. Pero lo que no mencionan por ningún lado es que desde mi columna dominical en Facebook yo fui la primera que señaló en detalle las carencias ideológicas del poema de Varela, al menos desde el 9 de agosto y en dos ocasiones. En esta columna mía, una de las editoras de “laperiodica” salió a defender a capa y espada el susodicho poema de Varela, intentando negar su racismo, pero terminó callándose ante la evidencia.

En la entrevista del 2005, Varela se despacha de manera prepotente contra varios intelectuales jóvenes, llamándolos “deshonestos” y “pulgas” de la academia por haber hecho carrera en universidades norteamericanas. De paso, Varela expresa en la entrevista frases como “el indígena está corrompido porque aspira a cosas que no son de él, aspira a algo que no le corresponde”, en flagrante racismo, o que “todas las mujeres son putas”. Así de simple. Discúlpenme, por favor, pero yo no lo soy.

Además, decir que esa frase tan sexista es “ejercicio de la libertad sexual y afectiva” de las mujeres es hacerse de la vista gorda sobre la terrible explotación que sufren las llamadas trabajadoras sexuales, sobre todo en el capitalismo, donde son día a día despreciadas, maltratadas y hasta asesinadas. Bastante infantil esa idealización de la “Casa de Citas” y esa generalización gruesa sobre el deseo sexual de las mujeres, como si todas cobraran y al hacerlo, de paso, disfrutaran de ese intercambio.

Por último, a las tres editoras de “Casa de Citas” y las otras tres de “laperiodica” (“proyecto fiminizi” según celebran ellas mismas) parece olvidárseles que en su mayoría son académicas, y dos de ellas en universidades norteamericanas. Calificar de “pulgas” a sus mayores varones las convertiría a ellas, ipso facto, en “pulguitas”, por seguir sus pasos.

Ya dejen de ningunear y empiecen a darle crédito a la gente que se lo merece. El trabajo serio de una crítica literaria es indagar exhaustivamente en las fuentes y reflexionar sobre todo lo que se ha dicho del tema. Sean consecuentes y por favor no maleteen el feminismo, sororas, con una notoria falta de rigor puesta al servicio de sus conflictos personales y, para colmo, glorificando la prostitución. Así no es la cosa.

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Para el artículo sobre “Muchachita negra”, de Mónica Carrillo, ir a este enlace .

Ver también, de Mazzotti, su artículo "Normalizando la diatriba" del 23 de diciembre último.

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Addendum del 8 de febrero del 2021

En su columna de "El Gran Combo Club", de Facebook, Silvio Rendón publica el 8 de febrero la siguiente nota, respaldando el trabajo de Giancarla Di Laura y Mónica Carrillo: 

Grancomboclub.com

Giancarla Di Laura hace un acertado análisis crítico de un poema de Blanca Varela llamado "Muchachita negra", de evidente metáforas racistas, a lo Jim Crow.

Mónica Carrillo hace lo propio, en una forma muy solvente.

Las reacciones no se dejan esperar en redes sociales. Que lo de Di Laura va con segunda: "es una amiga de Mazzotti" y su análisis no es más que una vendetta de éste contra Blanca Varela y sus seguidoras que la entrevistaron hace tiempo y en que se expresó mal de Mazzotti.  Mazzotti quiere bajarse a Varela por esa entrevista. El ad Mazzotti es lo que queda, pues los argumentos para "contextualizar" a Varela no funcionaron. 

A Carrillo también le cae, le dan su par de palmaditas en la espalda y la dejan ir. Su análisis es hecho "desde el testimonio". Se deja un largo silencio de redonda.

A Carrillo no se la toman en serio como intelectual. A Di Laura simplemente la ignoran.

Bajo esta visión, a quien le responden es al supuesto dueño del circo, Mazzotti.

Teresa Cabrera le responde a Mazzotti. Ni una palabra sobre Di Laura, ni una palabra sobre Carrillo. Todo gira alrededor de una entrevista a Blanca Varela en que ésta descalifica a Mazzotti.

José Antonio Mazzotti le responde a Cabrera.

Ex Casa de Citas ( Claudia A. Arteaga, Olga Rodríguez-Ulloa y Luz Vargas - Fernando Toledo, quien editó la entrevista, se sumó a Casa de citas varios meses después) le responden también a Mazzotti. Este grupo ignora del todo a Di Laura, y menciona condescendientemente a Carrillo como una persona instrumentalizada: "Los laureles poéticos se reservan exclusivamente a la escritora Mónica Carrillo por su crítica a Varela, siguiendo un cálculo literario."

¿Cálculo literario? Curioso término.

Y lo otro es que hay una "nueva coyuntura"  por "el debate en redes sobre el discurso racista que atraviesa el poema “Muchachita negra” de Varela y que motiva la necesaria nota deconstructiva de Mónica Carrillo" 

Pero luego resulta que  "Mazzotti se cuelga de este contexto para....." su propia agenda.

Es decir, hay una "nueva coyuntura" en la lógica de la misma bronca. No hay un aporte de dos intelectuales que tiene su propia lógica y su propia centralidad. 

El tema es que  esa supuesta "nueva coyuntura" fue desencadenada por Di Laura, pero ni la mencionan. 

Ante eso, sale la indignada respuesta de la misma Di Laura que reproducimos a continuación, y sobre lo cual no tengo mucho más que agregar salvo un breve comentario.

Leí esa entrevista y definitivamente Varela no da un mensaje muy positivo. Lanza mierda con ventilador a mucha gente y con mucha ligereza. Parece un troll. Harta descalificación personal que no se condice con su trayectoria literaria u otras declaraciones públicas. Lo alucinante es el poder de esas palabras y cómo acaban de munición en una guerra de trasfondos literario-personales.

Si vamos a hablar de "colgarse de Varela" o "colgarse de Carrillo", de ninguna manera pondría una entrevista en general, y esa entrevista en particular, al mismo nivel que los prolijos análisis desconstructores de Giancarla Di Laura y Mónica Carrillo. Análisis tan prolijos, que finalmente nadie se ha atrevido a contradecirlos en serio; sólo a desmerecerlos y rebajarlos una agenda personal con motivaciones ulteriores fuera del tema de análisis. Es un trato injusto para estas dos intelectuales.

1.

"Hoy domingo, en mi habitual columna, comparto mi reacción ante el acostumbrado ninguneo, pero esta vez aplicado por las mujeres mismas, mis sororas en el Perú.

DE PULGUITAS, RACISTAS Y SEXISTAS

Por Giancarla Di Laura

Me parece increíble que todavía haya quienes amparan, directa o indirectamente, el racismo y el sexismo en el Perú, sobre todo entre las intelectuales, con tal de llevar adelante sus agendas personales. Eso es lo que se desprende de la apología que hacen las editoras de la revista “Casa de Citas” de la famosa entrevista a la poeta Blanca Varela publicada en marzo del 2005 que tanto revuelo ha causado desde hace unos meses.

La desenterraron en julio pasado un grupo de poetas y narradores solamente para manchar la memoria de Eduardo Chirinos (fallecido el 2016) y de paso difamar a uno de los intelectuales más reconocidos del Perú, el Dr. José Antonio Mazzotti, quien además es mi amigo y colaborador en varios proyectos editoriales. Él me pidió que no respondiera nada sobre el asunto, pero el último artículo aparecido en la publicación online llamada “laperiodica” el pasado 28 de enero, defendiendo esa entrevista, ya colma el vaso de mi paciencia, pues practica un rotundo ninguneo contra mi trabajo intelectual, típico del peor machismo, aunque esta vez ejercido por mujeres. Ahora les explico.

Las mencionadas editoras admiten el 28 de enero que un poema juvenil de Blanca Varela, “Muchachita negra”, de 1945, es incuestionablemente racista. Cualquiera que lo lea se dará cuenta. Sobre esto escribió la poeta y activista afroperuana Mónica Carrillo el 30 de agosto del año pasado, y las editoras de “Casa de Citas” la avalan. Pero lo que no mencionan por ningún lado es que desde mi columna dominical en Facebook yo fui la primera que señaló en detalle las carencias ideológicas del poema de Varela, al menos desde el 9 de agosto y en dos ocasiones. En esta columna mía, una de las editoras de “laperiodica” salió a defender a capa y espada el susodicho poema de Varela, intentando negar su racismo, pero terminó callándose ante la evidencia.

En la entrevista del 2005, Varela se despacha de manera prepotente contra varios intelectuales jóvenes, llamándolos “deshonestos” y “pulgas” de la academia por haber hecho carrera en universidades norteamericanas. De paso, Varela expresa en la entrevista frases como “el indígena está corrompido porque aspira a cosas que no son de él, aspira a algo que no le corresponde”, en flagrante racismo, o que “todas las mujeres son putas”. Así de simple. Discúlpenme, por favor, pero yo no lo soy.

Además, decir que esa frase tan sexista es “ejercicio de la libertad sexual y afectiva” de las mujeres es hacerse de la vista gorda sobre la terrible explotación que sufren las llamadas trabajadoras sexuales, sobre todo en el capitalismo, donde son día a día despreciadas, maltratadas y hasta asesinadas. Bastante infantil esa idealización de la “Casa de Citas” y esa generalización gruesa sobre el deseo sexual de las mujeres, como si todas cobraran y al hacerlo, de paso, disfrutaran de ese intercambio.

Por último, a las tres editoras de “Casa de Citas” y las otras tres de “laperiodica” (“proyecto fiminizi” según celebran ellas mismas) parece olvidárseles que en su mayoría son académicas, y dos de ellas en universidades norteamericanas. Calificar de “pulgas” a sus mayores varones las convertiría a ellas, ipso facto, en “pulguitas”, por seguir sus pasos.

Ya dejen de ningunear y empiecen a darle crédito a la gente que se lo merece. El trabajo serio de una crítica literaria es indagar exhaustivamente en las fuentes y reflexionar sobre todo lo que se ha dicho del tema. Sean consecuentes y por favor no maleteen el feminismo, sororas, con una notoria falta de rigor puesta al servicio de sus conflictos personales y, para colmo, glorificando la prostitución. Así no es la cosa.

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(Para el artículo sobre “Muchachita negra”, de Mónica Carrillo, ir a: "Sobre la fragilidad blanca y la boca de sandía A propósito del poema “Muchachita negra” de Blanca Varela"

Ver también, de Mazzotti, su artículo “Normalizando la diatriba”, del 23 de diciembre último.

________

2. 

"La Casa de Citas responde a un crónico desenterrador de polémicas"

Por Ex Casa de Citas

Publicado el 27 de enero


3.

"NORMALIZANDO LA DIATRIBA"

Por José Antonio Mazzotti

Publicado el 23 de diciembre del 2020


4.

"Viejas locas: Blanca Varela, autorización y desvarío"

Por Teresa Cabrera

Publicado el 7 de diciembre del 2020



Saturday, January 23, 2021

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XVIII: CARMEN OLLÉ

 Una entrevista a Carmen Ollé en 1983

Por José Antonio Mazzotti




Durante el otoño limeño de 1983 realicé veinticuatro entrevistas a poetas del momento, sobre todo a los pertenecientes a las generaciones de 1968 y del 80, por encargo del Centro de Teleducación de la Universidad Católica (CETUC). Esta experiencia me dio la oportunidad no sólo de conocer cercanamente a varias de las voces notables de relativa reciente aparición, sino también de familiarizarme con la producción radial y audiovisual, que me llevaría con el tiempo a escribir guiones de todo tipo.

Entre los entrevistados, recuerdo perfectamente la tarde en que fui recibido amablemente por Carmen Ollé y su entonces esposo Enrique Verástegui en su casa del Jirón León Velarde, en el distrito de Lince. Con ellos pasé unas pocas horas mientras practicábamos y luego realizábamos las entrevistas. La de Carmen puede oírse a través de este enlace. Ella había publicado hacía poco su primer libro, Noches de adrenalina, que hoy es considerado una de las piedras fundacionales de la moderna poesía escrita por mujeres en el Perú:



Primera edición de Noches de adrenalina (Lima: Cuadernos del Hipocampo, 1981).

Las otras entrevistas pueden escucharse en el canal de Youtube del joven investigador y escritor Diego Portilla Miranda, que tuvo el acierto de rescatarlas de los archivos de la Pontificia Universidad Católica del Perú y difundirlas tras casi cuarenta años de su realización. Las primeras emisiones se hicieron en el programa radial "Cultura Viva" que dirigía el recordado crítico teatral Hugo Salazar del Alcázar en Radio Sol Armonía entre 1983 y 1984. Las entrevistas pueden ahora encontrarse aquí:


Otros poemas de Noches de adrenalina a través de este enlace:




Monday, January 11, 2021

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESIA PERUANA XVII: URCUTUTU

 Carlos Reyes Ramírez y el rescate de Urcututu


Por José Antonio Mazzotti





El jaguar abre los ojos (Lima: Municipalidad Metropolitana de Lima/Lima Lee, 2020), de Carlos Reyes Ramírez (Loreto, 1962), es un notable poemario que acaba de publicar, a fines del año de la pandemia, el programa Lima Lee de la MML. Reafirma y expande lo que ya se sabía de su autor, cuya bio-bibliografía se resume en las primeras páginas del libro y aquí copio:

“Desde la década de 1980 [Carlos Reyes Ramírez] forma parte, junto a Ana Varela y Percy Vílchez, del emblemático Grupo Cultural Urcututu. Además, entre 2007 y 2009, dirigió el Instituto Nacional de Cultura en Iquitos. En 1986 obtuvo el premio Copé de Oro con el libro Mirada del búho. Ha publicado, también, En el mejor de los mundos (2001), Retorno al parque de los pescados (2003), Animal de lenguaje (2011) y Las provincias secretas (2018). Poemas suyos aparecen en antologías diversas: Antología de la poesía peruana (generación del 80), Antología de la Poesía Peruana del Siglo XX, Poetas del Siglo XXI. Antología de Poesía, ¡Más aplausos para la lluvia! y Allí donde canta el viento”. 

Esta fecunda trayectoria y la del grupo ochentero Urcututu (nombre de un ave amazónica), surgido en Iquitos, suele pasar desapercibida en los panoramas de la poesía peruana escrita en español, fenómeno común cuando se trata de consignar el corpus que surge fuera de Lima. Pese a que los poetas de Urcututu ostentan importantes reconocimientos a nivel nacional (el premio Copé de Oro para Reyes Ramírez en 1986, el mismo a Ana Varela en 1991, numerosas publicaciones de Percy Vílchez), el centralismo limeño sigue pesando de manera aplastante. 

El grupo estuvo vinculado a la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (o UNAP) y publicó seis números de la revista Carachama. A él se sumaron los poetas y artistas Manuel Luna Mendoza, Humberto Saavedra Montalván, Pedro Vargas Rojas y Samuel Coriat Navas. El 2019, Ana Varela, Percy Vílchez y Carlos Reyes Ramírez lanzaron un manifiesto del grupo, expresando su profunda preocupación por el desastre ecológico que viene ocurriendo en la Amazonía y por los derechos de los pueblos originarios amenazados ante el avance del modelo económico neoliberal. Allí se lee: “En apariencia, no hay futuro ni porvenir, y todo parece condenado al fracaso. Por ello, hoy más que nunca, es urgente expandir la dimensión de la esperanza y de la utopía para sostener la vida en un ámbito de respeto mutuo que desafíe el presente. Entonces, es posible, desde este hoy lamentable, desde el fondo de las variadas carencias, avizorar el futuro, donde la poesía cumpla un papel denunciador y proclame la preservación de la belleza y la justicia. Porque el verbo poético, la palabra oral o la escrita en el poema, es una fuente de revelación y de salvación, imaginando así un mundo posible emancipado de sus traumas"

Una forma de paliar el problema del desconocimiento que existe en Lima de este y otros grupos del Perú interior es dar noticia de las publicaciones de sus autores, que en un recuento amplio y heterogéneo de la poesía del país deben estar presentes, junto con las tradiciones en lenguas originarias.

Si bien El jaguar abre los ojos reafirma el estilo conversacional de los libros anteriores de Reyes Ramírez, no por ello deja de mostrar un solvente uso del ritmo y una concepción del poema como totalidad sustentada en su propio universo. La poesía de Reyes Ramírez merece, sin duda, un estudio más detallado. Basta reproducir dos de los poemas del libro para saborear su lenguaje:


BIBLIOTECA DE MADERA EN LA HABITACIÓN 

Nada tengo sino libros arrumados como tercios de leña para incendiar el mundo, 
igual a bejucos en donde nacen ríos planetarios conectado a otros astros por agujeros siderales.
Nada sino animales de mimeógrafo que desovan sobre estantes de madera y despojada naturaleza viva,
ángeles cibernéticos en cada página, en cada texto que amontono con recelo. 
Nada en este cuarto exuda palabras caudalosas, solo la locura de los años, la agonía 
de los autores asistiendo a la fiesta de un siglo que nos azota con su tecnología. 
Nada tengo sino libros que sorprenden y libros que disgustan, anaqueles de cedro y de libros  oliendo a naftalina y a revolución perdida.
Nada sino la luna dibujada en el insomnio y en las calles mojadas por las siempre oportunas  lluvias de noviembre.
Nada sino el canto de la mañana desgajada de los compendios que cobijaron mi juventud exagerada,
libros que necesitan ser leídos por los millones de niños del mundo.
Nada tengo sino esta biblioteca que resplandece muy temprano y desata temblores en la tierra. 


ANIMAL DE LENGUAJE 

Animal que destroza las puertas en el rostro de los mandones de la ciudad. 
Desbocado camina y rompe las cuerdas que atan sus patas y sus brazos extendidos.
Cabalga por las calles ardientes desconociendo los letreros, los semáforos, 
las luces de la ciudad que impiden ver el tremor de las estrellas. 

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El libro completo puede descargarse a través de este enlace:

El jaguar abre los ojos



Friday, December 25, 2020

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XVI: POESÍA QUECHUA CONTEMPORÁNEA

 Los poetas Fredy Amílcar Roncalla, Odi Gonzales y Ch'aska Anka Ninawaman se presentaron la noche del 16 de diciembre del 2020 en el espacio de "La Huaca es Poesía" en recital que puede verse aquí.

Fredy Amílcar Roncalla, Odi Gonzales y Ch'aska Anka Ninawaman


Reproducimos el texto de presentación de José Antonio Mazzotti leído esa noche.

La migración constante de la poesía quechua escrita ha sido definida en por lo menos dos líneas antecedentes: la cuzqueña, más aristocratizante, representada por el gamonal Andrés Alencastre, que solía firmar como Killku Warak’a; y la arguediana, iniciada por el autor de Los ríos profundos desde sus primeras publicaciones de poesía en 1962.

Esta línea, según el especialista Julio Noriega, a quien tuvimos el gusto de escuchar hace unas semanas acá, en "La Huaca es Poesía", ha sido “continuada por tres poetas nuevos: Dida Aguirre, Eduardo Ninamango e Isaac Huamán Manrique” (Noriega, Poesía quechua 30). En todos ellos un tema recurrente es el del viaje en sus distintas dimensiones. El viaje, así, se presenta como el correlato de un tránsito de la subjetividad, que deriva no ya en el triunfo avasallador del migrante sobre la estólida modernidad periférica de la capital, sino en un resquebrajamiento múltiple y desencantado, sin visos de esperanza alguna ante la ferocidad de la discriminación social.

La poesía quechua actual desarrolla también uno de los tópicos más frecuentes, el de la “soledad cósmica”, que en la definición de José María Arguedas se relaciona con el referente inmediato de la partida de un ser amado y la pérdida de conexión con la naturaleza. Es el caso, por ejemplo, de Dora Caballero Hurtado, poeta emigrada al estado de Nueva Jersey, o de Jacinto Ccallo Quispe, o de Gloria Cáceres, o los más recientes Lili Flores Palomino, Flor Alarista, Irma Álvarez Ccoscco, Fredy Roncalla, Odi Gonzales y Ch’aska Anka Ninawaman. A ellos se suman los más jóvenes como Shila Alvarado (Lima, 1987), Jorge Vargas Prado (Perú, 1987), Edison Percy Borda Huyhua (Cusco, 1994), Dominga Taipe Quispe (Huancavelica, 1998) y varios más.

Según el crítico Juan Zevallos Aguilar, nuestros tres invitados de hoy, Fredy Roncalla, Odi Gonzales y Ch’aska Anka Ninawaman, se alejan tanto de la utopía andina como de la utopía neoliberal, proponiendo a través de su propia experiencia transnacional nuevas formas de identidad andina, que no están reñidas con la modernidad.

Nos dice Juan Zevallos que “el distanciamiento de los poetas quechuas de las dos utopías [la andina y la neoliberal] se debe a un nuevo lugar de enunciación que paradójicamente fue creado por la implementación de las políticas neoliberales. Los programas de ajuste económico y mercado libre provocaron el desempleo, pobreza, epidemias, analfabetismo a partir de 1975 con el gobierno de Francisco Morales Bermúdez”. También se dio “una guerra interna a partir de 1980 que desangró al país. Frente a esta situación, la emigración se constituyó como una salida a la crisis". 

Del mismo modo, continúa Zevallos, "el multiculturalismo del neoliberalismo a nivel mundial hace posible la emergencia de una nueva poesía quechua. El activismo y gestión cultural quechua de Fredy Roncalla, Odi Gonzales y Chaska Anka Ninawaman se ubican en este nuevo contexto neoliberal que es descrito por la antropóloga María Elena García de esta manera: 

Los activistas [en el siglo XXI] han empezado a señalar la emergencia de lo que ellos llaman ‘literatura quechua transnacional’. Subrayan el prestigio internacional y la difusión de su lengua. A la vez, remarcan el incremento del número de intelectuales en los Estados Unidos que se autodefinen como indígenas, andinos o quechuas que han empezado a escribir autoetnografías (Serafín Coronel-Molina) y a desarrollar y examinar conceptos tales como ‘archipiélagos andinos’ (como el propio Zevallos 2002) y poesía andina postmoderna (como Fredy Roncalla 1998)" (García 2005, 147). 

Nuestro primer poeta de hoy es Fredy Amílcar Roncalla Fernández. Nació en Chalhuanca, Apurímac, en 1953. Es artesano, traductor y escritor independiente y vive desde hace décadas en el área de Nueva York. Ha publicado poesía, prosa y ensayo sobre temas relacionados a poéticas indígenas y originarias tanto en quechua, español e inglés. Dirige la revista virtual https://hawansuyo.com/. Entre sus libros se cuentan Mayum Kani / El Rio de Javier Heraud versión en quechua (1977), Canto de pájaro o invocación a la palabra (1984), Escritos mitimaes: hacia una poética andina postmoderna (1998), Hawansuyo Ukun Words (2016), Revelación en la senda del Manzanar: homenaje a Juan Ramirez Ruiz (2017), Huambar poetastro acacautinaja. Juan José Flores, en edición facsimilar (2019) y Muyurina y el presente profundo: poéticas andinas y amazónicas (2020).

Nuestro segundo poeta es Odi Gonzales, nacido en el Cuzco en 1962, quien además es traductor, estudioso de la tradición oral quechua  y profesor universitario en Perú y Estados Unidos. Mereció el Premio Nacional de Poesía César Vallejo 1992 y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima. Ha publicado los libros de poesía Juego de niños (1989), Valle Sagrado (1993), Almas en pena (1998), Tunupa/El libro de las sirenas (2002), La escuela de Cusco (2005), Valle sagrado/Almas en pena (2008, 2da. edición), Avenida sol/Greenwich Village (2009), Ciudad [c]oral (2017). Asimismo, tiene los libros de investigación El condenado o alma en pena en la tradición oral andina (1995), Taki parwa: 22 poemas quechuas de Kilku Warak’a (2000), Elegía Apu Inka Atawallpaman. Primer documento de la resistencia Inka (siglo XVI) (2014), Walaycho Qorilazo. Memoria oral quechua en los Andes (2017); Quechua, Spanish, English Dictionary (2018). Traducido al inglés por la poeta norteamericana Lynn Levin, su libro de poesía La Escuela de Cusco/Birds on the kiswar tree fue publicado en Nueva York (2Leaf Press, 2014). Desde el año 2008 es profesor de Lengua y Cultura Quechua y de Antropología Lingüística Andina, en New York University. 

Por último, o como se suele decir, last but not least, tenemos a Ch’aska Anka Ninawaman, también del Cuzco, que ha publicado los poemarios en quechua-español Tikachumpicha (2012), Ch’askaschay (2014); y el poemario en quechua altoandino K’ana Taqi mama (2015). También tiene varios libros de cuentos basados en la tradición oral, en versión trilingüe quechua-francés-español: Viejito pero bien mañoso (2017), Pájaros enamorados y galantes (el 2019), Les mumurmures Ch’askascha (su tercer libro trilingüe).  

Se define a sí misma a través de canto y la poesía, en estas palabras:

“Soy mujer quechua de la nación k’ana […] La noche en que nací irrumpieron en la choza tres Eminencias: tata Qurupuna, el nevado más poderoso de mi región, la abuela Hap’achi, potencia de los tejidos y el tutelar de mi pueblo, Apu Torre Waychu, poeta y cantor. Sacudieron sus alas de cóndor y me infundieron sus potencias en la laguna-occipital de mi cabecita. Tata me concedió su llave de cuentero; la abuela, la illa-resplandeciente de los hilos y el poeta-cantor encantó mis cuerdas vocales con una antarita. Cuando la ceremonia había terminado apareció la dueña del sabor, la tía abuela Añas-zorrino, que me entregó su olla de barro. Desde entonces los cuatro soplos me habitan y me atrapan. 

Mi padre fue un coca-camayuq, el encargado de repartir las hojas de coca en las ceremonias rituales en honor a sus Eminencias. Yo y mis hermanos siempre le acompañábamos, y así fui impregnándome de las historias que se contaban por aquellos lares sobre los dueños y las dueñas de las cascadas, manantiales, quebradas y cerros. De vuelta de aquellos viajes, mi bultito de cuentos estaba rebosante; mi madre, una experta tejedora-cuentera y ahora dibujante y escritora, me ayudaba a rehilarlos a la luz de la luna, “Imallayki-hayk’allayki / desgrana tus cuentitos”, me decía.

Un día “¡raqaq!”, reventaron las balas en mi territorio, la guerra por nuestra tierra había empezado. Los manantiales, los cerros y las quebradas habían sido cedidos por el Estado a las compañías mineras. “Eres el ojo del agua que busca su propio cauce”, me dije antes de abandonar mi tierra a los siete años. 

“Chola ignorante, patas de cóndor”, insultos como este por parte de mis patrones, me llevaron a trazar un nuevo camino y me hice un juramento: “Aprenderé a leer y escribir”. Desde entonces, cantando y soñando, fui asimilando la lectura y la escritura. Y dado el momento señalado empecé a defender mi tierra atreves de mis palabras y poemas, revindico la madre agua y las cascadas, los nevados y las aves, los vegetales y la madre coca.

Volando y volando me hice licenciada en Lenguaje y Literatura, Volando y volando obtuve un master de Antropología, volando y volando logré un doctorado en Ciencias Sociales. 

Pero en verdad, los soplos que me atrapan son mis cantos y mis poemas, mis manos de tejedora también urden y dibujan”.


MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XV: LA GENERACIÓN DEL 60

 Una entrevista de Sixto Sarmiento a la filósofa española Elena Zurrón Rodríguez a propósito de su reciente antología comentada Poetas peruanos de la generación del 60 (Salem, Oregon: Axiara Editions, 2020)


“Vallejo es el antecesor de todos ellos porque se enfrentaba a la condición humana y expresaba el sentimiento humano y atemporal”

Este libro es la más reciente antología comentada de la generación de poetas del 60. Resalta su riqueza literaria por la amplitud de los poetas antologados de quienes muestra rasgos comunes así como reconoce su independencia y diversidad.

¿Cómo se te ocurrió escribir la Antología sobre los poetas peruanos de la generación del 60?

En un primer momento fue la elección de la Generación del 60 para realizar una tesis doctoral y después esta antología ha venido determinada por el “hueco” encontrado en el estudio de la poética de esa década y por las aportaciones de este grupo a la literatura y a la poesía peruana. Mi interés por estos poetas peruanos nace entre otras cosas para reconocer el importante rol innovador llevado a cabo por la Generación del 60 dentro de la poesía peruana.

Son varias las antologías que han mostrado la poesía de los años 60. ¿Qué hay de novedad en esta antología que estás presentando en estos momentos en el Perú?

He querido resaltar los poemas y a veces fragmentos de poemas ya que al ser tantos los poetas estudiados me ha sido del todo imposible hacer una relación exhaustiva de la producción poética de todos y de cada uno de ellos. Por esta razón quizás este libro no es una antología tradicional, es una antología comentada, cercana al ensayo.

Observo que en la Generación del 60 has incluido a poetas de la llamada generación del 68 y de la posterior del 70.

En el Perú surgieron y sobresalieron poetas y escritores con pretensiones generacionales, la llamada Generación del 60 que está integrada por poetas nacidos a mediados de los años 30 y durante los años cuarenta y cincuenta.

He integrado en esta antología a poetas considerados por grandes críticos literarios como José Miguel Oviedo en “Estos 13” como componentes de generaciones posteriores del 68 y del 70. Entre los poetas destaca a Antonio Cillóniz, José Watanabe, Abelardo Sánchez León, Elqui Burgos y Enrique Verástegui e igualmente integro en esta Generación a poetas como Rosina Valcárcel, Jorge Pimentel, Eduardo Arroyo o Gloria Mendoza Borda ya que en realidad las llamadas generaciones poéticas son el reflejo de las sociedades y se considera que las personas que han nacido en un lapso de tiempo de quince años pertenecen a un mismo entorno económico, social, político y cultural y por lo tanto a la misma generación.

El caso de Antonio Cillóniz es muy ilustrativo ya que en 1972 desde España participa en la vida cultural de Lima en una serie de entrevistas sobre poesía peruana en La Prensa de Lima titulada “La variedad de las voces poéticas de la poesía peruana”. Estos artículos son de sumo interés por haber sido publicados en los años 70, en un momento crucial de la Generación del 60 y por las opiniones vertidas por los propios poetas y afirma Cillóniz que la poesía de esos años se caracteriza por haber alcanzado las cotas más altas de calidad por su variedad de voces al mismo tiempo que señala que para él las voces más interesantes de la poesía en lengua española se “escuchan” en el Perú y en España.

Los poetas de la generación del 60 ¿Qué tradición poética, ideológica y cultural recogen?

Los poetas de la Generación del 60 recogen la tradición poética ideológica y cultural de las vanguardias de los años 30 y 40. Los principales poetas como Vallejo y Eguren, junto a César Moro, Oquendo de Amat y Martín Adán son las figuras admiradas que influyeron de manera decisiva en estos jóvenes poetas de la neo-vanguardia peruana. En los años sesenta se empezó a ver a Vallejo con más perspectiva y se recuperó parte de su estilo transformándolo en una poesía nueva, humana, cercana y a veces intima. Vallejo es el antecesor de todos ellos porque se enfrentaba a la condición humana y expresaba el sentimiento humano y atemporal, perspectivas que la Generación del 60 asume como suyas.  Washington Delgado, Gonzalo Rose, Alejandro Romualdo y Eielson sirven de puente de unión entre las vanguardias de los años 30 y 40 y la Generación de los 60.

En tu Antología señalas varias vertientes ¿Cómo has definido las diversas corrientes?

En la generación del 60 hay una corriente auténticamente revolucionaria que parte directamente de los escritos con sustratos comunistas de Mariátegui y que se acercó a Cuba y a su revolución como símbolo de lucha y con el deseo de conseguir una América más justa. Podemos contar en este grupo con Javier Heraud, Rosa del Carpio, Reynaldo Naranjo, Juan Cristóbal, Livio Gómez, Hildebrando Pérez Grande, Mario Razzetto, Julio Nelson, Ángel Avendaño, Pedro Morote y Sergio Barrio Tarnawecki.  Entre los poetas mágicos integramos a Arturo Corcuera, Manuel Pantigoso y L. Tamaral.  Esencial es la influencia de la poesía anglo-sajona de Eliot y Ezra Pound, los poetas son autores que “experimentan” tanto en su estilo poético como en sus contenidos: Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Marco Martos, Luis Hernández, Mirko Lauer y Abelardo Sánchez León.  Entre los antecedentes de los “poetas del desgarramiento” se encuentran Blanca Varela, Washington Delgado y Carlos Germán Belli y se pueden integrar en esta corriente a poetas de la Generación del 60: Juan Ojeda, Rosina Valcárcel, Jorge Pimentel. José Watanabe, Mª Emilia Cornejo y Enrique Verástegui. Los poetas del amor y de la familia están encabezados por el poeta César Calvo y forman parte de este grupo Winston Orrillo, Ricardo Silva Santisteban, Carmen Luz Bejarano, Iván Rodríguez Chávez e Irene Vegas García. Entre los poetas andinos he clasificado en este grupo a Gloria Mendoza Borda, José Luis Ayala y Manuel Ibáñez Rossaza.

ELENA ZURRÓN RODRÍGUEZ (España). Doctora en Filosofía y letras  por la Universidad de Alicante y especializada en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid.

La antología “Poetas peruanos de la generación del 60” Ha sido editada en Estados Unidos.

Lima, 25 de diciembre de 2020.



MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XXXVI: CIELO EXHAUSTO, DE JUAN JOSÉ SOTO

 Y pese a todo, triunfa el amor. Sobre Cielo exhausto , de Juan José Soto, palabras prologales. Por José Antonio Mazzotti Este libro del poe...