Saturday, September 26, 2020

DOS NUEVOS LIBROS RIBEYRIANOS

 Giancarla Di Laura y Paloma Torres: 

dos nuevos libros sobre Julio Ramón Ribeyro



                                   Paloma Torres                                                 Giancarla Di Laura                                              


Por Jorge Cuba Luque


Es casi una redundancia afirmar que el lectorado de Julio Ramón Ribeyro aumenta con los años, no solo en el Perú, sino en el mundo de habla castellana en general, donde las reediciones de sus libros son frecuentes. Aunque su obra abarca diversos géneros (cuentos, aforismos reflexiones, diarios, teatro), es como cuentista que la nombradía de Ribeyro está indiscutiblemente afirmada. Desde hace ya algunas décadas, además, su obra es objeto constante de estudio, desde coloquios, tesis doctorales hasta trabajos de divulgación dirigidos a un público vasto. Dos nuevos trabajos acaban de sumarse a este corpus: El final invisible. Qué cuentan los cuentos de Julio Ramón Ribeyro (2019), de la investigadora Paloma Torres, y Humos de ironía: la novelística de Julio Ramón Ribeyro (2020), de la profesora Giancarla Di Laura. El primero apareció bajo el sello de la Universidad Ricardo Palma y el segundo con Revuelta Editores, ambos en Lima.



¿Qué aportes nos brindan estos trabajos? Pues no pocos y novedosos. En primer lugar, el de la joven investigadora española Paloma Torres desarrolla un acercamiento a la manera en la que Ribeyro finaliza los relatos de La palabra del mudo. La autora dedica un primer capítulo a evocar algunos rasgos de la personalidad de Ribeyro, en especial su proverbial discreción y timidez. En un segundo capítulo, Paloma Torres expone el marco teórico que le sirve de sustento, y cita de manera muy especial La novela, de María del Carmen Bobes Naves, El final de la novela, de Marco Kunz y El sentido de un final, de Frank Kermode, autores que analizan los dos grandes tipos de finales posibles en toda narración: abierto o cerrado. Paloma Torres propone que los cuentos de Ribeyro tienen un final abierto, en el sentido de que al terminar el relato, el lector no encuentra un elemento concreto que precise qué ocurre con los personajes, como en “Mar afuera”, cuya escena final hace vislumbrar un homicidio, pero este no figura en el cuento. O en uno de los más emblemáticos de los relatos ribeyrianos, “Los gallinazos sin plumas”, en el que, al final, los dos niños protagonistas huyen del abuelo que los explotaba, pero no se dice de manera explícita qué les espera ni qué dejan atrás (la posible muerte del abuelo). Paloma Torres ahonda en los significados que puede tener cada uno de esos finales, abiertos o cerrados, y también sus limitaciones. Si por momentos la escritura de El final invisible. Qué cuentan los cuentos de Julio Ramón Ribebyro pierde algo de fluidez, tal vez por el paso de un trabajo académico a otro de divulgación, también da al lector algunos elementos teóricos que pueden enriquecer su percepción de los finales en la narrativa corta de Ribeyro.

Por su parte, la profesora peruana Giancarla Di Laura publica un trabajo consagrado exclusivamente a las novelas de Julio Ramón Ribeyro, Humos de ironía: la novelística de Julio Ramón Ribeyro, lo que constituye una primicia, pues por vez primera Crónica de San Gabriel (1960), Los geniecillos dominicales (1965) y Cambio de guardia (1976) son, juntas, objeto de un estudio aparecido en un solo volumen. Más allá de la anécdota, la académica aborda el rol de la ironía presente, según ella, en las tres novelas, aunque con características y funciones distintas en cada una de las novelas. Establece los alcances formales del término “ironía”, así como sus acepciones, dramática, del sino y metafísica, que la profesora Di Laura sugiere que están presentes en Crónica…, Los geniecillos… y Cambio de guardia, respectivamente. Si bien el tema de la ironía ha sido ya observado en la narrativa de Ribeyro, aquí toma una importancia mayor pues, siempre según Giancarla Di Laura, es no solo parte de una estrategia narrativa, sino que tiene un valor intrínseco en la historia contada, en sus significados sociales e, incluso, en el lenguaje, inmiscuye al lector.


Tenemos con los libros de Paloma Torres y Giancarla Di Laura una saludable revitalización de los estudios ribeyrianos, lo cual es índice de la vigencia del gran narrador peruano en el mundo académico y editorial, más de un cuarto de siglo después de su muerte.


Monday, September 21, 2020

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESíA PERUANA VI: JUAN RAMÍREZ RUIZ EN 1983

 "LA POESÍA ES UN ADELANTO DE LA LIBERTAD": 

UNA ENTREVISTA QUE LE HICE A 

JUAN RAMÍREZ RUIZ EN 1983


Por José Antonio Mazzotti



Fue una sorpresa muy grata encontrar en Youtube la feliz iniciativa del joven investigador Diego Portilla Miranda de colgar una entrevista que le había hecho al gran poeta Juan Ramírez Ruiz en el otoño limeño de 1983. Pensé que ese material se había perdido, pero, según me dice Diego, los cassettes fueron digitalizados el 2016 y salvados así del olvido inefable. Hoy se guardan en el repositorio de la PUCP.

La entrevista forma parte de un proyecto que desarrollé para el CETUC (Centro de Teleducación de la Universidad Católica) en la serie "Poesía Joven" en la que trabajé apenas me gradué de literatura en la universidad. La voz del entrevistador es la mía, aunque algo filtrada. También había entrevistas a Pimentel, Cisneros, Montalbetti, Luis La Hoz, Carmen Ollé, etc. hasta llegar a un total de 24 poetas, que aparecen en esta lista:

https://pucp.ent.sirsi.net/client/es_ES/campus/search/detailnonmodal/ent:$002f$002fSD_ILS$002f0$002fSD_ILS:545642/one?fbclid=IwAR1juqgkwW5jCUgIh1etdK11P2y2KjWmYZGoNPgGYm5EqJs3fMYhT1xFq0o

Cada programa incluía también una lectura de poemas. Fueron emitidos inicialmente en radio Sol Armonía en el programa Cultura Viva que dirigía el finado Hugo Salazar del Alcázar. Los programas eran como el de JRR, cortos (alrededor de diez minutos de entrevista, que empezaba siempre con la pregunta “¿Qué es la poesía para ti?”) y la estructura era la de presentación, entrevista y poemas, con cortinas musicales modernas (como la de Supertramp en la de JRR, pero en otros poníamos Led Zepellin, los Beatles, Pink Floyd, etc). 

Recuerdo muy bien la ubicación de las entrevistas. A Mirko Lauer, por ejemplo, lo entrevisté en el antiguo local de la editorial Mosca Azul, en la calle Conquistadores en San Isidro. A Mario Montalbetti, Jorge Pimentel, Enrique Verástegui y varios más en sus casas. Montalbetti vivía cerca de la Av. Arequipa con Aramburú, y me invitó una refrescante cerveza, a pesar de que llegué casi 45 minutos tarde por el tráfico limeño. Pimentel estaba en su departamento en Miraflores. A Verástegui y Carmen Ollé los encontré en la casa en que vivían en la calle León Velarde, en Lince, que era de la mamá de Carmen. Ambos habían vuelto hacía pocos años de Francia y su pequeña hija Vanessa jugaba alrededor. A Juan Ramírez, a quien conocía desde 1980, lo entrevisté en su cuarto del Jr. Ancash 444, muy cerca de la Plaza San Francisco. Tantos recuerdos de esa tarde llena de poesía.

Al final del poema “Operaciones” (del libro Vida perpetua) de JRR se pueden oír los créditos completos de la serie:

https://www.youtube.com/watch?v=ByAEGqXS2QA&feature=youtu.be&fbclid=IwAR1ZKr9UFiY2e1PVXjFoZdo4xTUSPn8yJq9Ypp0QMTUwErL5HhzTTVSb2mE

Un rescate que debemos agradecer a Diego Portilla Miranda y que nos sirve para ampliar los estudios sobre poesía peruana actual. Aquí la entrevista completa:

https://www.youtube.com/watch?v=WCKn3wiCW1I&fbclid=IwAR1E1iaUjhrOJzYYYLzXfoMv57fTelRP1yByvfJ6H32E7SgqQq6dSbUt3Cg

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA V: PALABRAS URGENTES 2

 RECORDANDO A JUAN RAMÍREZ RUIZ Y SUS 

“PALABRAS URGENTES-2”, A LOS CUARENTA AÑOS



Por José Antonio Mazzotti

30 de agosto del 2020

Se han cumplido hace poco dos aniversarios importantes en la poesía peruana: los 60 años de la publicación de «El río», el primer libro de Javier Heraud, escrito apenas a los 18 años, y los 40 del manifiesto “Palabras Urgentes-2”, de Juan Ramírez Ruiz, fundador de Hora Zero. Ambos textos constituyen hitos en el devenir de las respectivas promociones a las que estos poetas pertenecieron dentro de la gran ola generacional del 68.

Como no soy tan viejo para recordar la salida del libro de Heraud en 1960, sí puedo dar testimonio personal de lo ocurrido el 28 de agosto de 1980 en el Salón de Grados de la Casona de la Universidad de San Marcos, donde se realizaba la presentación del primer libro de Mario Luna, poeta horazeriano. Fue una de mis primeras experiencias como universitario en las polémicas que a veces ocurren en el parnaso local. 

Juan Ramírez Ruiz, que había sido figura central de la primera etapa de ese movimiento entre 1970 y 1973, discrepaba del sentido autopromocional que había adquirido el colectivo al reagruparse en 1977. Enterado del acto, apareció con un fajo de volantes mimeografiados que empezó a repartir entre los asistentes en un acto que hoy calificaríamos de “escrache”. El público empezó a murmurar. Sin darse cuenta, Eloy Jáuregui ayudó en la distribución del volante, como hicimos varios más. Al leer entre sus primeros párrafos cosas como esta nos dimos cuenta de que había un cisma insalvable entre JRR y los miembros de HZ-Segunda etapa. Dice el manifiesto:

“Hace unos años (1971) un grupo de jóvenes irrumpió de pronto en esta sala [el Salón de Grados de San Marcos] sacudidos por una auténtica indignación moral. Protestaban contra este lugar y contra los actos que aquí se desarrollaban, a espaldas de la realidad del país. De ese tiempo a esta parte muy pocas cosas han cambiado en esta realidad. Por ello resulta patético que sea este mismo lugar, ahora, el escenario donde se celebra lo que sus actores denominan ‘una década de rebelión’.

¿Qué ha pasado para que la universidad peruana, la primera institución proveedora de la cultura oficial, institucionalice a partir de este momento lo que fue un movimiento revolucionario? 

La inconsecuencia, la confusión, la inconsciencia han deformado lo que quiere seguir llamándose Hora Zero desde hace ya tres años [o sea, desde 1977]. Deformación que alcanza a aquello que sus enemigos de ayer atribuyeron al movimiento original como objetivo: llegar a través de otras vías al establishment cultural”.

Recuerdo que Enrique Verástegui –recién vuelto de París– tomó al poco rato la palabra y defendió el evento y el espacio en que se realizaba, diciendo que Hora Zero estaba ahí, en el local de San Marcos, porque ese ya era un lugar conquistado por los hijos del pueblo. Juan Ramírez se rió. El resto del evento fluyó sin mayores turbulencias. Sin embargo, los aires políticos del país no eran nada propicios. Hacía poco había vuelto a subir al poder el civil Fernando Belaunde Terry tras doce años de gobierno militar, instaurando su modelo de liberación de importaciones, reprivatizaciones e inflación acelerada, y las acciones armadas del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso ya se hacían sentir. Ambos hechos marcarían con fuego la vida de los peruanos durante los siguientes años.

“Palabras Urgentes-2” es ya un texto clásico para el estudio de la poesía peruana moderna. Subraya la necesidad de no abandonar nunca el espíritu libertario y anticonformista de la poesía. Los que recién aparecíamos en la vida intelectual en ese entonces (yo tenía 19 años y estaba empezando mi tercer año de literatura en San Marcos) quedamos “tocados” por el ejemplo fulgurante de Juan Ramírez Ruiz.

Al poco tiempo se incubaron los proyectos de las revistas «Qaqa» (jugando con las heces y también con el vocablo quechua, como en Titiqaqa) y «El aroma del eructo». Pero justamente por anarquistas no llegaron a imprimirse. Y hubo otras movidas, como la del propio Movimiento Kloaka, fundado en 1982. Lo cierto es que los del 80 ya veíamos a HZ-2 como algo del pasado. Y por eso la amistad se consolidó de manera natural con Juan Ramírez Ruiz, que siempre mantuvo a flor de piel su espíritu juvenil y revolucionario. Esa llama interna lo llevó a experimentar como pocos con el lenguaje en su segundo libro, «Vida perpetua» (1977), y más adelante en el deslumbrante y complejo «Las armas molidas» (1996), que aún espera mayor estudio.

Como se sabe, Juan murió solo, pobre y alejado del ruido literario en junio del 2007. Permaneció desaparecido por ocho meses, hasta que la policía identificó su cuerpo entre los NN abandonados en la Panamericana Norte, cerca de Chiclayo, su ciudad natal, al parecer atropellado.

Puede leerse el texto completo de “Palabras Urgentes-2” en este enlace:

https://tajo-tajodido.blogspot.com/2015/10/juan-ramirez-ruiz-palabras-urgentes-2.html?m=1&fbclid=IwAR1OdEP2A48ddfvNH9FUlLV60g2rxSgLk6Of72ZVNNe3xBw1-_tOxHcnFhQ

Para un análisis del manifiesto y su lugar en el desarrollo de los debates literarios en el Perú de fines del siglo XX, tenemos este informativo artículo del poeta Paolo de Lima:

https://andes.missouri.edu/andes/especiales/pdl_palabrasurgentes.html?fbclid=IwAR2g5wgkOODqjpJebOO0oHsd8B2Nvzh_cQVab54vz0DSmGplYt7ApuYZ1WU

Larga vida a Juan Ramírez Ruiz.

Friday, August 7, 2020

Presentación de "El largo camino de Castilla", nueva novela de Eduardo González Viaña

 EL LARGO CAMINO 

DE CASTILLA


Palabras de José Antonio Mazzotti leídas en la presentación de la más reciente novela de Eduardo González Viaña el 6 de agosto del 2020 en el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería del Perú. En la presentación participaron también el Embajador Carlos Herrera, director del Centro Cultural Inca Garcilaso, Beatriz Merino, de la Universidad César Vallejo (casa editora del libro) y el historiador Cristóbal Aljovín de Losada. El evento virtual completo puede verse a través de este enlace:

 https://www.youtube.com/watch?v=7tqovuj0NJY&feature=share&fbclid=IwAR1oLu_j7ftefpQPpaZyscToquFB6JsLnBk4YXdHQzW1DZRQGjQwEKojZno 


Eduardo González Viaña viene de una larga tradición de escritores norteños, no solo por sus orígenes chepenanos y trujillanos, sino porque a lo largo de varias décadas ha sido residente en los bosques de Oregon, en el noroeste de los Estados Unidos, donde ha logrado forjar una obra reconocida en varios continentes. Parte de esa obra defiende el derecho de los inmigrantes hispanos a vivir en ese país y a “conservar la magia de hablar español”, como él mismo afirma. Su novela El corrido de Dante es considerada un clásico de la literatura de la migración. Esta obra obtuvo el Premio Latino Internacional 2007 de los Estados Unidos donde González Viaña es un intelectual comprometido con un humanismo solidario y respetuoso de la libertad y de la naturaleza. Desde el 2015 es Miembro de Número de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y Correspondiente de la Real Academia Española, al igual que Miembro Correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua desde el 2004.


Su novela El camino de Santiago fue considerada por el jurado del Premio de Novela Planeta 2016 como uno de los tres mejores libros presentados en este concurso literario, quizá el más dotado en el mundo de habla castellana.


Menciono esta rica trayectoria y estos altos galardones para poner en contexto la novela que acaba de publicar, El largo camino de Castilla. En ella confirma su enorme talento narrativo y su preocupación por los temas sociales e históricos del Perú y América Latina. Se trata de una novela que nos re-crea toda una época convulsionada, donde las pasiones afloran con el sable y los fusiles dentro de la política peruana, a diferencia de hoy, en que se manifiestan a través de cohechos y contubernios, y las peleas pocas veces llegan a la sangre.


Por eso el contraste entre ese siglo XIX y nuestro inicial siglo XXI no podría ser más saltante. Comienza la novela con una escena que evoca la leyenda del Cid Campeador, quien ya muerto en su caballo se enfrentaba al enemigo, temeroso de su imagen, como si con ella sola fuera capaz de convocar las fuerzas de la naturaleza y la furia humana que asegurarían la derrota de los infieles. Es decir, que ni siquiera necesitaba mover un dedo: la sola idea del héroe asegura la victoria.


Pero en el caso de esta novela, se trata de la muerte de Ramón Castilla en 1867, que llegando a Tarapacá, en plena rebelión contra el presidente Mariano Ignacio Prado por el tratado Vivanco Pareja, muere a los 70 años de edad cabalgando su caballo luego de muchas horas de viaje. Es pues, una novela que empieza con una anécdota que será revertida a través de los raccontos narrativos que presentarán distintos pasajes de la vida de Ramón Castilla, hasta completar un cuadro total de este fascinante personaje de la historia peruana, recordado por su valiente posición para abolir la esclavitud de los afrodescendientes, el tributo indígena y modernizar el país.


Me llamó la atención también que los pasajes históricos de la novela estén en cursivas, lo que desencadena una estructura paralelística de la narración, evocando, a pesar de las distancias, la estructura del género de la “tradición peruana”. En ese sentido, la novela de Eduardo González Viaña se entronca con una vigorosa estirpe de escritores que parten de la realidad histórica, como el propio Ricardo Palma hizo introduciendo párrafos que podrían pertenecer al género presidido por la Musa Clío, la Musa de la Historia, pero engalanándolos y subvirtiéndolos con los chispazos de la imaginación poética a través de la ficcionalización yuxtapuesta a ellos.


Así, el narrador salta en los tiempos y nos remite al pasado inmediato que va desmadejando una trama de múltiple aristas. La partida de naipes en la que gana su famoso caballo “Colorado” y los enfrentamientos con los presidentes Pezet y Prado empiezan a trazarnos el retrato de un hombre tan valiente como astuto. Estas cualidades serán el telón de fondo de la elaboración del protagonista en sus perfiles militares y psicológicos.


Entre ellos, está el diálogo que desde la muerte sostiene Ramón Castilla con un chamán o yatiri que lo “limpia” y adorna para sus exequias, pero lo trata como si estuviera vivo, pues de alguna manera lo está. Castilla habla con el chamán, recuerda sus lances amorosos y políticos, deambula por el mundo de los vivos como Pedro en su casa. Este rasgo, que es una herencia del realismo mágico, sin duda, y que nos evoca al Juan Rulfo de Pedro Páramo, adquiere, sin embargo, una dimensión histórica, pues el mito de Castilla ha crecido tanto que su solo nombre moviliza tropas y subleva a las masas, incluso desde la muerte.


Pero es recién a partir del Capítulo 3, titulado “Tú me completas”, que empieza el recuerdo de Castilla de sus años mozos, cuando llega a Buenos Aires en 1817 como prisionero de guerra tras haber participado en la batalla de Chacabuco en el ejército realista. En efecto, para los que no lo saben, Don Ramón Castilla fue un joven oficial al servicio del tirano Fernando VII, el mismo que desbarrancó la Constitución liberal de 1812 y que se opuso con mano sangrienta a las liberación de los pueblos hispanoamericanos. No suele hablarse de esa etapa juvenil y pro-monarquista de Ramón Castilla pues empaña su gran legado posterior. Sin embargo, la novela de Eduardo González Viaña no tiene reparos en ficcionalizar esos años juveniles de nuestro héroe, pues es precisamente en la narración de su evolución gradual hacia las causas de la libertad y la justicia donde la novela adquiere su mayor fuerza. En ese sentido, es dialéctica y compleja como su mismo personaje central.


Decía, pues, que en Buenos Aires Castilla tiene algunas experiencias determinantes. Entre otras, un amor intenso con Isabel Pueyrredón, joven argentina de azules ojos que se disuelve en el recuerdo, pues la muerte se la arrebata prematuramente. Luego la historia salta veinte años y se encuentra en la catedral de Arequipa con la que sería su esposa, Francisca Diez Canseco y Corbacho, con quien se une el 2 de mayo de 1835, cuando Castilla ya había alcanzado el grado de general de brigada. Más adelante, llegamos al año 1867, a la vejez de Castilla y a la increíble vida de Francisca o doña Pancha, su viuda, que como gran aliada del mariscal posterga la noticia de la muerte de su marido para no darle gusto a su enemigo mayor, el presidente Mariano Ignacio Prado, el cual, con el tiempo, durante la guerra con Chile, terminaría siendo un gran traidor al país. Estos saltos temporales se unifican por ser parte de la memoria dispersa del difunto, que entre el más allá y el más acá se resiste a irse totalmente de este mundo.


Y así continúan los episodios por la vida de Castilla, quien los rememora desordenadamente desde un estado intermedio entre la vida y la muerte, hablando con el yatiri o chamán aimara, que sabe comprender la situación, a diferencia de todos los demás que rodean el cadáver. La novela tiene el mérito de dar espacio a las visiones míticas y animistas de las culturas indígenas. En determinado momento, por ejemplo, el chamán llega a decir:


“—La república tiene cincuenta años de vida. Y los españoles han estado aquí 300 años. Nosotros somos más viejos y estamos aquí desde siempre. Tal vez desde antes de siempre. Nosotros somos los aimaras”.


Esta amplitud cultural y la experiencia de Castilla en carne propia a lo ancho de Sudamérica determinarán que se convierta desde su juventud en un gran partidario de la independencia, abandonando su afiliación al ejército realista y poniéndose al servicio del general San Martín en 1821. Pero no nos adelantemos demasiado.


La primera parte de la novela, pues, abarca los primeros dieciséis capítulos, que nos permiten conocer las intrigas políticas de su tiempo, las expediciones rebeldes y las consiguientes campañas de debelamiento, la personalidad de Castilla y el prestigio que adquiere no solo durante su ejercicio como presidente por dos ocasiones, sino como un acérrimo defensor de los intereses del país.


Pero es a partir del Capítulo 17 que entramos al meollo de la narración. Esta segunda parte de la novela se desenvuelve en una linealidad temporal que abarca más del setenta por ciento del texto, hasta llegar al Capítulo 62, de un total de 64. Es decir, esta segunda parte de 45 capítulos es un verdadero recorrido desde São Paulo a Lima en los primeros meses de 1818, pero también evoca el viaje de Dante por el Infierno hasta llegar al monte Purgatorio y eventualmente a la visión de Beatrice en su cima. La novela adquiere, pues, un rango alegórico, salpicado por numerosas anécdotas y personajes que ayudan a que el joven oficial Castilla conozca de cerca lo que será en realidad su patria, no España, en la que nunca estuvo, sino el Perú, en la acepción más amplia de la palabra.


Junto con su compañero de armas y oficial superior Fernando Cacho se “escapan” de Buenos Aires y en Brasil son apoyados por el embajador de España para marchar hasta el Perú y así reintegrarse a las fuerzas del Rey, que esperan defender el núcleo del virreinato de la amenaza libertadora que ya se había extendido en Argentina y Chile. Pero el amor que Castilla encuentra en Buenos Aires en la hermosa Isabel Pueyrredón será un primer vislumbramiento de otra felicidad, otra patria, otra noción de comunidad. Ella, ferviente independentista y patriota argentina, trata de convencerlo de que cambie de bando, pero sin éxito. Eso es algo de lo que Castilla se arrepentirá hasta el fin de sus días, pues nunca volverán a verse.


Se marchan así a Brasil, como dije, y empiezan un recorrido que los lleva por los lugares más desopilantes: quilombos o palenques con esclavos cimarrones, las misiones del Paraguay y su utopía igualitaria, campamentos de bandeirantes o piratas de tierra, como se les conocía a esos birladores de caminos, brujos, chamanes, mujeres que son espíritus, para ofrecernos un gran fresco de la Sudamérica colonial de principios del siglo XIX. Conocen también las terribles injusticias que se cometen contra los indígenas y los esclavos, y están a punto de perder la vida varias veces.


Tras unos meses cruzando el Mato Grosso, el Chaco y adentrándose en la ceja de selva del Alto Perú, llegan a Santa Cruz de la Sierra para pasar a Copacabana, donde presencian un diluvio parecido al fin del mundo. Cruzan el lago Titicaca y se dirigen a Puno y luego al Cuzco, siguiendo la ruta al noroeste. Siguen Huamanga, Huancavelica, Jauja y finalmente la Ciudad de los Reyes, donde el virrey Pezuela los recibe con los brazos abiertos.


La trama final se resuelve en el cambio de conciencia que vive Castilla al darse cuenta de que los realistas están perdiendo la guerra no solo por incapacidad militar cuando desembarca José de San Martín en las costas de Pisco, sino que es el fervor del pueblo el verdadero motor de los grandes cambios sociales y políticos. Por eso decía que la novela es alegórica en el mismo sentido de la Divina Comedia. Nuestro Castilla-Dante llega a la contemplación de un futuro diferente después de haber atravesado el Infierno. Su patriotismo termina siendo su salvación y es la base del mito que se termina tejiendo alrededor de su figura, incluso después de muerto.


Estamos ante una novela de excelente factura, muy entretenida y llena de colorido, con incursiones audaces por la cultura popular y la magia indígena, que rescata un Perú en sus raíces profundas y nos hace querer más a este país por toda su inmensa riqueza cultural y su apasionante historia.


Muchas gracias a Eduardo González Viaña por haberla escrito y por el honor que me otorga al invitarme a presentarla. Gracias a todos. 



Tuesday, August 4, 2020

Conferencia "EL INCA GARCILASO Y LA INVENCIÓN DEL PERÚ"

Conferencia inaugural del Programa de Literatura Peruana de la Biblioteca Nacional del Perú: "El Inca Garcilaso y la invención del Perú: los Comentarios reales como piedra angular" por el Dr. José Antonio Mazzotti. Lunes 13 de julio del 2020.






Saturday, July 25, 2020

NUEVO LIBRO SOBRE JULIO RAMÓN RIBEYRO

Humos de ironía: la novelística de Julio Ramón Ribeyro, por Giancarla Di Laura (Lima: Revuelta Editores, 2020)




La ironía cumple una función fundamental en las tres novelas de Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929-1994), una parte de su producción poco atendida por la crítica (Crónica de San Gabriel, 1960, Los geniecillos dominicales, 1965, y Cambio de guardia, 1976). Por medio de diversos métodos, el presente libro analiza este poderoso recurso expresivo y las posibilidades que ofrece para una interpretación cabal de la obra del gran narrador peruano, que abarca también cuentos, diarios, teatro, crónicas y epistolarios. En esa ruta, se estudian las novelas ribeyrianas con un esquema de análisis que se enfoca en la retórica. Para ello, se utiliza un método que conjuga los estudios de Peter J. Roster sobre los diversos tipos de ironía (ironía verbal, ironía de manera o carácter, ironía dramática, ironía del sino o ironía metafísica) y los del mexicano Lauro Zavala sobre los análisis de los diferentes niveles enunciativos (voz narrativa, lenguaje y lector). La ambigüedad y el juego entre el ser y parecer son algunas características de estas novelas, en que el lector ocupa un papel activo para decodificar el verdadero mensaje que nos quiere comunicar el autor. De este modo, Giancarla Di Laura cubre un vacío en los estudios acerca de uno de los autores más apreciados de la literatura peruana.

GIANCARLA DI LAURA (Lima, 1967) se formó en Estados Unidos, donde hizo su bachillerato y maestría en literatura latinoamericana. El 2004 obtuvo su doctorado de la Universidad de Arizona en Tucson y luego ejerció la docencia en diversas universidades. Volvió a Lima en junio de 2017. Ha presentado numerosos trabajos sobre la narrativa de la Generación 50, especialmente sobre Julio Ramón Ribeyro y sobre la poesía peruana de la Generación de 1980 en foros nacionales e internacionales. Ha publicado la antología Volteando el siglo: 25 poetas peruanos (2020) con Casa de las Américas, Cuba, y artículos periodísticos de crítica cultural.




Giancarla Di Laura, crítica e investigadora de la literatura

Thursday, July 2, 2020

LIBRO SOBRE VANGUARDIAS ANDINAS-CONVOCATORIA




VANGUARDIAS ANDINAS
Convocatoria para la conformación de un volumen 
sobre las vanguardias literarias en Perú y el área andina

Coordinadora: Dra. Giancarla Di Laura
Editorial Nómada, México



Con la intención de generar un espacio para la difusión de trabajos críticos en torno a la literatura y sus relaciones con las otras artes, así como los aspectos sociales, históricos y políticos que se vinculan al hecho literario, se abre la presente convocatoria para la recepción de artículos que conformarán un libro colectivo, a propósito de las vanguardias en Perú y el área andina. 


La primera fase consistirá en el envío de propuestas (resumen de 100 a 200 palabras). La fecha límite para su recepción es el 30 de julio de 2020. El resumen deberá acompañarse del nombre del autor y una síntesis curricular de máximo 100 palabras y ser enviado simultáneamente a los correos editoranomada@gmail.com y gdilauramorales@gmail.com 


Una vez aceptadas las propuestas, la versión completa de los trabajos será enviada el 30 de octubre del presente año, y se someterá a una revisión anónima por pares académicos. A continuación, se enlistan las 


Características de las contribuciones 


El artículo debe ser inédito y original; puede ser de autoría individual o colectiva; se someterá a dictamen por pares. 

La extensión del artículo debe ser entre 6 mil y 8 mil palabras, incluyendo las notas a pie de página y las referencias bibliográficas. 

Deberán enviarse en Word, con fuente times new roman a 12 puntos, y a espacio simple. Se seguirá el formato APA, por lo que las notas –cuando sean necesarias– deberán ir a pie de página, y las referencias al final del documento siguiendo el estilo que dicho manual propone. 

Si se emplearan materiales auxiliares –como fotografías, cuadros, tablas, etcétera– deberán estar en blanco y negro y con alta resolución. De preferencia, deberá constatarse que estén libres de derechos; en caso contrario, se deberá incluir al envío la autorización por escrito de parte de los titulares. Todo material auxiliar deberá contar con una nota de referencia al pie, según el manual mencionado en el punto anterior. 

El artículo se enviará sin los datos del autor ni adscripción institucional. En un archivo aparte, se incluirá la información del (los) autor(es): nombre(s), adscripción, breve semblanza personal (120 palabras aproximadamente) y correo electrónico. 

Las versiones finales de los artículos serán incluidas en un libro colectivo que tendrá circulación en una amplia red de distribución digital, así como en diversos puntos de venta de impresión bajo demanda, además del portal de la propia editorial (www.editoranomada.mx). Para este efecto, el autor/a deberá expresar su consentimiento para la publicación, mediante un formato simple que le enviará la editora. Para el envío del artículo y archivo adjunto, dudas o aclaraciones, los interesados pueden remitirse a los correos editoranomada@gmail.com y gdilauramorales@gmail.com

Ciudad de México / Lima, 2 de julio de 2020 

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE LA POESÍA PERUANA XXXVI: CIELO EXHAUSTO, DE JUAN JOSÉ SOTO

 Y pese a todo, triunfa el amor. Sobre Cielo exhausto , de Juan José Soto, palabras prologales. Por José Antonio Mazzotti Este libro del poe...